En un viaje por Marruecos en el que llegamos al Desierto,  contaron que existía un lugar cerca del mar al que llamaban “La puerta de los Vientos” y que era también “La puerta de los Espíritus”. Pensábamos  que por ese lugar quizás pase” el espíritu de la vida”, eso que se llama “soplo vital”, aquella porción de aire en movimiento que somos capaces de generar con nuestro propio aliento, con nuestra respiración, exhalando aquello que somos capaces de sentir…